¿Cuándo fue la última vez que te sorprendiste?

 



Me parece increíble tener que frenar por un segundo a reflexionar, pensar, y, hasta quizá, hacer un esfuerzo por recordar cuándo fue la última vez que nos sorprendimos. 

¿Lo podes recordar? Si es así, según mi filosofia sos de las que todavía le encontramos algún sentido a la vida. Y si sentís que dejaste de sorprenderte, dejame decirte que nunca es tarde para mirar con otros ojos.

Yo en ese caso, elegiría los ojos de los niños. Vení, agachate con ellos, ¿sos capaz de ver lo que ellos ven? Alguna vez caminaste al lado de un niño que por décima vez ve un avión y lo saluda con la misma alegría como la primera vez que vio algo volando en el cielo y, aunque no podía comprender con claridad lo que estaba sucediendo, aún así saltaba de alegría? Cuando veo esas escenas, constantemente repetidas en diferentes situaciones, con distintas infancias y veo con los ojos que ellos ven, todo a mi alrededor se vuelve mágico.

«No esperes que el mundo se vea brillante, si habitualmente usas gafas gris-marrón». Charles William Eliot.

Si, ya sé que los adultos vivimos inmersos en una rutina. No puedo sacar de mi cabeza a la imagen del hamster corriendo en la rueda. El hamster siendo hamster. ¿Y nosotras que seríamos? ¿En qué rueda te metiste?

Me cuestiono a mi misma, y quizá eso te ayude a cuestionarte. Esto es filosofar a los 4 vientos y nada es certero. Es solo un acto de rebeldía, o quizá un acto de amor si lo pienso por 1 minuto más y lo veo con ojos benévolos. 

Entonces, al menos por hoy, salí de la rueda, frena, mira a tu alrededor y por mas que el paisaje sea el mismo cambia tus ojos, mira desde abajo, hazte chiquitita, o más bien, levanta la cabeza, mira alto que allá arriba hay un universo moviéndose y nada es casualidad.


Con amor y un poco de locura,

Mar



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